Krampus


¿Quién es Krampus?

Krampus, también conocido como el demonio de la navidad o la sombra de San Nicolás, es una criatura mítica del folclore alpino europeo, especialmente en regiones de Austria, Alemania, Suiza y partes del norte de Italia. Es una figura asociada con la temporada navideña, que contrasta marcadamente con la figura benévola de San Nicolás. Mientras que Santa recompensa a los niños buenos con regalos, Krampus es su contraparte oscura: un ser demoníaco que castiga a los niños desobedientes.



Krampusnacht

La Krampusnacht o Noche de Krampus, se celebra la noche del 5 de diciembre, la víspera del día de San Nicolás. Durante la noche Krampus vaga por las calles visitando hogares y asustando a los niños desobedientes. También suele llevarse a los niños traviesos o que arruinan la navidad.

Krampus mitología

Antes de terminar la noche, Krampus se lleva a los niños que capturo al infierno, donde los hace sufrir antes de devorarlos por completo. Sus víctimas favoritas son aquellas que odian la navidad o revelan los secretos de la fiesta, no obstante, la oscura criatura suele perdonar a un niño arrepentido cada Krampusnacht, le permite escapar de su castigo a una de sus víctimas, para que advierta a las demás personas que deben amar y disfrutar de la navidad.


Video de Krampus

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Apariencia

Krampus es representado como una criatura terrorífica: Tiene cuernos grandes similares a los de un macho cabrío. Su cuerpo suele estar cubierto de pelaje oscuro. Posee un rostro demoníaco con una larga lengua roja, afilados colmillos y ojos brillantes. Suele cargar cadenas y campanas, que agita para asustar, y lleva un saco o cesta en la espalda para llevarse a los niños traviesos.


El juicio de Krampus

En un pequeño pueblo de los Alpes, la nieve caía como un manto de seda blanca, envolviendo el mundo en un silencio mágico. La víspera del día de San Nicolás era siempre una ocasión esperada por los niños, pero también temida. Esa noche, Krampus, el guardián oscuro del comportamiento, recorría las calles buscando a los desobedientes.

Lukas, un niño de diez años con una mente vivaz y una inclinación por meterse en problemas, no podía contener su emoción. Había pasado el año entero burlándose de las reglas, robando manzanas del huerto del vecino y gastando bromas pesadas a sus compañeros. Aunque su abuela le había advertido una y otra vez sobre Krampus, él simplemente se reía.

“¿Qué puede hacerme un monstruo? ¡Seguro que es solo un cuento para asustar a los niños!” Pero aquella noche, mientras el pueblo se reunía alrededor del árbol navideño, algo cambió.


Las campanas resonaron en la distancia, un sonido hueco y siniestro que parecía surgir de las sombras mismas. Lukas sintió un escalofrío que le recorrió la espalda cuando vio cómo las luces parpadeaban y el viento helado soplaba con fuerza. Entonces lo vio. Krampus emergió de entre las calles estrechas, su figura imponente iluminada por las antorchas que los adultos llevaban. Su pelaje negro brillaba bajo la nieve, y sus ojos ardían como brasas vivas. Con un rugido bajo, agitó las cadenas que colgaban de sus muñecas y apuntó directamente hacia Lukas.

Krampus historia

El niño quiso correr, pero sus piernas estaban clavadas en el suelo. Cuando Krampus llegó hasta él, no lo tomó de inmediato. En cambio, habló con una voz grave y profunda.

“Lukas, ¿sabes por qué estoy aquí?” El niño tragó saliva, apenas logrando asentir. “Cada año, doy a los traviesos una oportunidad. Un juicio para que demuestren que aún tienen bondad en sus corazones. Si fallas, vendrás conmigo al Bosque de las Sombras, donde el arrepentimiento será tu única compañía. Pero si triunfas, te dejaré libre.”

Lukas se estremeció. “¿Qué... qué debo hacer?” Krampus abrió su saco y sacó un pequeño reloj de arena, cuyos granos brillaban como estrellas. “Tienes hasta que caiga el último grano para realizar un acto de verdadera bondad. Pero cuidado, no basta con fingir. Debe ser sincero, o yo lo sabré.”

Sin perder tiempo, Krampus lo dejó ir, pero las cadenas que arrastraba resonaban detrás de él, como una constante amenaza. Lukas corrió por el pueblo, buscando desesperadamente algo que pudiera hacer. Vio a una anciana que luchaba por cruzar un camino nevado, pero antes de que pudiera ayudarla, otra persona ya lo había hecho. Encontró a su hermana pequeña llorando porque había perdido su muñeca favorita, pero no pudo encontrarla en la oscuridad.

El tiempo se agotaba, y el miedo lo consumía. ¿Y si no lograba hacer nada bueno?


Finalmente, llegó a la casa de su vecino, el señor Gruber, cuyo huerto solía robar. Desde la ventana, vio al anciano sentado solo, encorvado sobre una mesa vacía. Lukas recordó que había escuchado a su madre decir que el señor Gruber había perdido a su esposa hacía poco y que pasaba las noches en soledad.

Krampus navidad

Sintiendo un calor inesperado en su pecho, Lukas golpeó la puerta. Cuando el hombre abrió, Lukas le tendió una pequeña manzana que había guardado en su bolsillo, una de las últimas que había robado. “Lo siento, señor Gruber. No debí haber tomado sus manzanas. Quiero devolvérsela... y si quiere, puedo quedarme a cenar con usted esta noche.”

El anciano lo miró sorprendido, pero luego sonrió y lo invitó a entrar. Pasaron la noche contando historias y compartiendo una cena sencilla, pero llena de calidez.

Cuando Lukas salió de la casa, el reloj de arena que Krampus le había dado brillaba intensamente, y el monstruo lo esperaba en la sombra.

“Lo has hecho bien, Lukas. Recuerda esta noche, porque no vendré otra vez a darte advertencias.”

Con un último rugido, Krampus se desvaneció en la nevada, dejando a Lukas con el corazón más ligero que nunca. Desde entonces, el niño nunca olvidó la importancia de la bondad, ni el rugido distante de Krampus que aún resonaba en el viento cada víspera de San Nicolás.




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